miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aquellos sueños rotos

Soy nostálgica por naturaleza, inconstante, impaciente, impulsiva, caprichosa... Soy como el café de la mañana: lleno de puro nervio en su interior pero apacible a la vista. Algunas veces incluso me disfrazo, como cuando lo sirves en tu taza favorita, la de muñequitos, o la que alguien te trajo como regalo de un viaje en el que mientras lo planeaba se llenó de ilusión y después no fue para tanto.

Tambien soy insegura. Eso hace que mis planes sean como construir cimientos solo con arena.

¿Sabeis lo que pasa cuando se tienen sueños frustrados? Todos lo sabemos...
Esto hace que me ponga nostálgica, porque recuerdo la carrera que nunca hice, las situaciones que yo misma cree y nunca debieron existir, las oportunidades que no aproveche y ya no volverán, el tiempo que no viví en Madrid, las veces que no super cerrar la puerta y me ventilaron con una gran corriente, el tiempo que no estuve sin novio, la independencia que no gané, la tristeza a la que me arrojé cuando pude gozar de alegría, el deporte que no hice, la educación que no le di a mi perro...

Es curioso como un dia más otro van sumando tanto que cuentan 10 años, o 20, en mi caso no más de 25... Es curioso como un día empiezas hablando de café y terminas dandote cuenta de que hay cosas que no recuperarás y que tu futuro es tan incierto y tu vida tan aburrida que se está volviendo tediosa.

Mañana pensaré que coño hago con todo esto. Estoy harta de seguir sumando días que cuentan en positivo pero aportan en negativo.

martes, 1 de diciembre de 2009

¡Ja!

"El sexo es el consuelo del hombre cuando no le alcanza el amor"
Gabriel García Marquez

Y digo ¡Ja! porque no puedo estar más de acuerdo.

Todas estas personas que alardean y se jactan de su tan dulce libertad física y sentimental viven sin saber que realmente se bañan en amargura cada vez que se bajan las bragas o calzoncillos ante un desconocido teniendo un encuentro fugaz lleno de frenesí en una esquinita rezagada o en su calentita cama.

Me rio cuando tan convencidos dicen: "yo soy libre, no hay quien me ate". Al final el ser humano busca su otro "yo", esa persona complice de sus ilusiones, desvaríos, con la que compartir palomitas, esa persona de la que te acuerdas la primera tanto si lloras a mares como si ries rompiendote el pecho.
El hecho es... que todos terminan dejando sus épocas de sexo fugaz por el sexo complice del amor. Solo es cuestión de tiempo.

PD: algo bueno tiene quedarse viendo la tele hasta altas horas, y es que aunque sea en Gran Hermano, no te acostarás sin saber una cosa más.