miércoles, 22 de diciembre de 2010

Muñequito me llamaba

¿Sabéis cuando a alguien le fallece un ser querido y parece que en ese momento se da cuenta de lo importante que ha sido en su vida? Pues yo por suerte me he dado cuenta antes.

Podría contar mil historietas de mi abuelo, ese hombre fuerte, con manos de trabajar madera, y carraspera como secuela de muchos años de fumador pero que se le llevaban los demonios cuando me veía fumar...
Era una persona poco transparente, de fuerte carácter, terco como una mula, perfeccionista y meticuloso.
Extremaba su higiene a la hora de sentarse en la mesa, como en la mili, donde esta pulcra costumbre le permitió ir de permiso a casa en más de una ocasión desde Irún.
Desayunaba huevos fritos con chorizo, día sí y día también, y bajo ese semblante serio e impenetrable me mojaba un trocito de pan en el aceite cada mañana de domingo. Un trocito de pan mojado y unas palabras cariñosas me devolvían a la cama ese día en el que no hacía falta madrugar. Él madrugaba igual, siempre hay trabajo, todos los días son de labor.

Se ganó a pulso la fama en la familia de terco, cabezón, gruñón... Y lo es, aún hoy lo sigue siendo.
Su forma de ser chocaba con mi abuela, de carácter completamente diferente, y con sus hijos.
Pecaba de menospreciar y ser un poco faltón, pero no se le pueden pedir peras al olmo, era hombre parco en palabras. Conmigo no, nunca fue así, y cuando digo no, quiero decir nunca.
Sí claro, reñimos muchas veces, pensabamos de maneras tan distintas... aparte de que a ninguno de los dos nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer. Conmigo era diferente.
Lo sé, era su nieta preferida, seguramente de las personas que más ha querido en su vida. Yo lo sé.Está mal que lo diga, pero así como me siento que no tengo nada de suerte en la vida, que si hay uno que jode y un jodido yo siempre soy lo segundo, con mi abuelo tuve la suerte más grande del mundo porque me mostró cosas que solo yo ví. ¡Aunque claro! ¡yo tampoco le sacaba las palabras que él no era capaz de decir!
Pero a mi me cantaba canciones, me llevaba en el carretillo, me llevaba de paseo, me dejaba pisotearle la hierba después de segar, y me daba un montón de pequeñas grandes concesiones de las que yo solo tenía la suerte de disfrutar, como el trocito de pan.

Nunca le vi llorar. Seguro que pensaba que los hombres nunca lloran. Nunca le vi dar muestras de cariño, solo besos a mi abuela antes de irse a la cama. Y a mí. A mí a pesar de ser solitario me ponia una silla a su lado para ver la tele, y me pellizcaba la rodilla para hacerme cosquillas. Me traía los cacahuetes que le ponían en el bar con el vino envueltos en una servilleta para que me los comiera antes de cenar, y me los pelaba con una sonrisa que yo sola disfrutaba.

No se metía en los problemas de casa, él aplicaba el "oir, ver y callar, pero siempre presenciar". Era su manera de apoyar, de decir que estaba ahí.

Nunca me dijo que me quería, nunca jamás, y no me lo dirá. Pero una vez estando yo llorando le pregunté que si me quería, y cuando me di cuenta de la pregunta que le había hecho se me aceleró el corazón, no sabía como iba a reaccionar. En vez de darse la vuelta como hacía cuando se veía comprometido, me agarró la cabeza, me dio un beso y me dijo que no preguntase tonterías.
Cuando veía a alguien llorar o que contaba un problema, no decía nada, pero a mí sí, a mi siempre me preguntaba qué me pasaba, aunque nunca se lo contase, porque ¿de dónde iba a sacar él las palabras que nunca utilizaba para contestar?

Es una pena que ahora no pueda saber que su muñequito ha dejado de fumar. Estaría realmente orgulloso de mi.
Todavía piensa que no se ha jubilado, que tiene trabajo por hacer... ahora podría tan solo dedicarse a él mismo, disfrutar...
Tiene un montón de años, pero ni una sola arruga y el cuerpo de un roble. Será por eso que dice que tiene 50 y tantos.
Es más escrupuloso que nunca con la higiente, pues ya no sabe cuantas veces se ha duchado, quiere volver a lavarse... será porque quiere conseguir otro permiso como los de la mili, pero un permiso muy diferente.
Cuando ve a mi abuela cree que es su madre, será porque siempre le cuidó tanto como si lo fuera.
Cuando me ve a mi ya no sabe quien soy, ¿será por que al fin me converti en una mujer de provecho, como el decía, y estoy irreconocible? Ojalá...
Mira sus propias fotos y no se reconoce a si mismo. Eso sí que no se por qué será, porque persona como él no hay otra.

Welito, eres el hombre más importante y al que más quiero en mi vida. Por suerte yo sí te dije un día, con vergüenza, que te quería. Te lo dije antes de que el alzheimer te robara lo que fuiste, te lo dije cuando todavía eras consciente de lo que te estaba diciendo. No me importa que no me respondieses, yo también sé todo lo que tu me quieres.
Un 10 para mi madre, esa persona que no solo te cuida, sino que se preocupa por que sigas siendo una persona con dignidad. Dentro de lo que te ha tocado vivir, puedes seguir llevando la cabeza bien alta.


Ya nadie desayuna huevos con chorizo...

Lo siento por la sensiblerada, pero yo no quiero esperar a esa puta mierda de momento para que cualquiera que eche un ojo a esto sepa lo que quiero a mi abuelo, aunque también es penoso no haberle dicho todo esto cuando aquella vez le dije "te quiero".