lunes, 11 de octubre de 2010

Algun día quise comprometerme....

... a escribir aqui, o en algún sitio, para poder releerlo pasado el tiempo. Vamos, una especie de diario cutre adolescente con páginas de florecillas que huelen a pachuli. Eso mismo pero en versión moderna, intangible, porque estas letras no dejan huella sensible al tacto, ese sentido romántico, sensual... erótico tantas veces más que la vista.
Me voy por los cerros... no puede ser, me noto torpe, dudo de mi ortografía ( y menos mal, peor sería cometer faltas totalmente inconsciente), pido perdón por ello, y doy fé de que se solucionará pronto, pues vuelvo a los libros. No a los libros de lectura, que esos aunque un poco más abandonados siempre me acompañan, sino a los de texto. Si... a mis 26 soy universitaria, o lo que es más triste pero alentador, aún soy pre, y en el último momento, despues de tantas veces escuchar la famosa preguntita... NO, no se que quiero ser de mayor.
Solo sé que mi paso por el mundo laboral este último año ha sido satisfactorio, al principio realizador, he aprendido mucho, o quizá "malaprendido", ha tenido momentos muy emotivos, entrañables, dolorosos... me quedo con lo mejor, algún día os explicaré como es y qué se siente al traer vidas al mundo, aunque sean animales. Es lo más bonito que he vivido en mucho tiempo, dejando atrás la inevitable (por mi parte) sensiblería.
La parte mala prefiero no recordarla, porque me ha servido para saber que no quiero ser una mierda que mirando otra mierda más grande se siente menos mierda. Yo al menos duermo con la conciencia tranquila. Otro día tambien contaré esto, tendré que desahogarme, que en momentos sin inspiración es para lo que a los que tenemos un ingenio mediocre nos sirve un blog.

Bueno, es muy tarde, tengo que dormir. Espero correcciones ortográficas y gramaticales, no quiero que la poca gente que me lea me de una patada en el culo por no entender ni Pamplona.

Todo este tiempo escribí en otro blog por motivos de trabajo, con entradas super curradas, documentadas y que me llevaron un montón de tiempo. Quiero desconectar, necesitaba un poco de sinsentido, y ¡lo he conseguido!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aquellos sueños rotos

Soy nostálgica por naturaleza, inconstante, impaciente, impulsiva, caprichosa... Soy como el café de la mañana: lleno de puro nervio en su interior pero apacible a la vista. Algunas veces incluso me disfrazo, como cuando lo sirves en tu taza favorita, la de muñequitos, o la que alguien te trajo como regalo de un viaje en el que mientras lo planeaba se llenó de ilusión y después no fue para tanto.

Tambien soy insegura. Eso hace que mis planes sean como construir cimientos solo con arena.

¿Sabeis lo que pasa cuando se tienen sueños frustrados? Todos lo sabemos...
Esto hace que me ponga nostálgica, porque recuerdo la carrera que nunca hice, las situaciones que yo misma cree y nunca debieron existir, las oportunidades que no aproveche y ya no volverán, el tiempo que no viví en Madrid, las veces que no super cerrar la puerta y me ventilaron con una gran corriente, el tiempo que no estuve sin novio, la independencia que no gané, la tristeza a la que me arrojé cuando pude gozar de alegría, el deporte que no hice, la educación que no le di a mi perro...

Es curioso como un dia más otro van sumando tanto que cuentan 10 años, o 20, en mi caso no más de 25... Es curioso como un día empiezas hablando de café y terminas dandote cuenta de que hay cosas que no recuperarás y que tu futuro es tan incierto y tu vida tan aburrida que se está volviendo tediosa.

Mañana pensaré que coño hago con todo esto. Estoy harta de seguir sumando días que cuentan en positivo pero aportan en negativo.

martes, 1 de diciembre de 2009

¡Ja!

"El sexo es el consuelo del hombre cuando no le alcanza el amor"
Gabriel García Marquez

Y digo ¡Ja! porque no puedo estar más de acuerdo.

Todas estas personas que alardean y se jactan de su tan dulce libertad física y sentimental viven sin saber que realmente se bañan en amargura cada vez que se bajan las bragas o calzoncillos ante un desconocido teniendo un encuentro fugaz lleno de frenesí en una esquinita rezagada o en su calentita cama.

Me rio cuando tan convencidos dicen: "yo soy libre, no hay quien me ate". Al final el ser humano busca su otro "yo", esa persona complice de sus ilusiones, desvaríos, con la que compartir palomitas, esa persona de la que te acuerdas la primera tanto si lloras a mares como si ries rompiendote el pecho.
El hecho es... que todos terminan dejando sus épocas de sexo fugaz por el sexo complice del amor. Solo es cuestión de tiempo.

PD: algo bueno tiene quedarse viendo la tele hasta altas horas, y es que aunque sea en Gran Hermano, no te acostarás sin saber una cosa más.

jueves, 5 de noviembre de 2009

La vida pasa y pesa

No se puede negar, nadie puede negar que lo vivido tiene tal peso que nos llena el presente con recuerdos. Pero... ¿por qué nos empeñamos en traer el pasado al presente?

Hay tanta gente que vive en el pasado... "Yo antes era", "yo antes tenía", y las mismas frases en negativo.

¿Acaso no es mejor expresarnos con "yo soy", "yo tengo"?

Lo más lamentable es que nos pasamos la vida recordando lo malo que nos pasó, lo tristes que estuvimos, pero cuando se trata de evocar lo bueno vivido siempre lo recordamos con una sonrisa en la cara.
Podemos, pero no queremos recordar lo malo vivido como una experiencia más que nos aportó la situación, y lo dejamos como una cicatriz sangrante que nos duele día tras día.
Vaya mierda, ¿no? ¿no es más facil crear "cicatrices" de la felicidad y evocarlas todos los días para no estar todo el santo día quejandonos?

Venga hombre, levantemos todos la cabeza y pensemos en el presente, pensemos en lo que tenemos y miremos al futuro con ansia, con ilusión, con ganas de crear recuerdos, que pasarse el día quejandose de lo "maltrataditos" que fuimos no tiene ganancia ninguna.

Si nos paramos a pensar tan solo 5 minutos en la mierda que nos preocupa, veremos que más mierda es la que nos echamos encima.

Que el pasado no bloquee el presente ni el futuro.

lunes, 26 de octubre de 2009

Hoy va por ti...

Porque aun en ocasiones me sorprendo pensando en ti, porque puede que aun no haya sabido pasar página. Esto no trata sobre lo que sentí por ti, trata de los restos que me dejaste.
No se si puedo llamarlo rencor, ya que casi un año despues seguimos manteniendo contacto, pero creeme, que cuando lo paso mal, cuando alguna situación me achanta me acuerdo de ti, de lo que me convertí siendo un ave de paso en tu vida.

Tengo asumido que eramos completamente incompatibles, sigo queriendo creer que nunca lo hiciste con maldad sino con rebeldía, pero el daño ahi está, de una forma u otra.

Lo que más me alegra recordar no son los momentos que pasamos juntos, sino cuando me dejaste. No se de donde saqué las fuerzas, nunca me creí tan fuerte, nunca lloré tanto de pura rabia por salir a flote como fuera, y lo conseguí, aunque solo de cierta manera.
Desde aqui te doy una importancia en mi vida, una mierda de importancia que solo le he acreditado a otras dos personas en mi vida con las que nunca estuve involucrada sentimentalmente: la importancia de haberme marcado negativamente y que tiempo después cuando me siento hundida es con el olor de vuestro rastro.

Ahora tengo que superar el envolverme en en un sentimiento de inadecuación cuando conozco gente nueva. Porque durante un año estuve constantemente evocada a escuchar que yo era la que desentonaba constantemente. Siempre era yo la que tenía mis fantasmas en la cabeza, y la vida me ha dado que el tiempo demostró que no era así.

Siempre estaba en tela de juicio mi manera de ver la vida, siempre era yo la oveja descarriada que no sabía lo que decía. Menos mal que el tiempo pone a todos en su sitio y una vez más me dio la razón.

Tantas situaciones obligadas se me presentaron que empecé a creer que tenía un problema, que no servía, que no valía, que me quedaría sola, que no era merecedora de nada, y menos de alguien que me quisiera. Y una vez más, el tiempo me dió la razón, eso no es así.

Curiosa es la mente del ser humano, y aunque me conste que al menos en el 90% de lo que viví yo estaba en la postura correcta, mi cabeza pone en duda tantas cosas todos los días...

Sé que esto pasará, que algun día seras lo que tienes que ser: esa persona con la que nunca podría convivir. Serás pasado, serás un recuerdo, serás el tiempo que me hundió y que me hizo ver finalmente que sí que valía, pero de momento, aunque me pese, tu rastro me pasa factura día tras día.

Tengo un nudo en la garganta al recordar, pero sé que se pasa tragando.

martes, 20 de octubre de 2009

Desarraigo emocional

Aqui estoy de nuevo, a unas horas en las que debería estar roncando a pierna suelta, pero... ¡es que necesito mi espacio! a estas horas todo se calma y encuentro mi huequecito.
Puede que sea una de las cosas por las que volví a escribir aquí.
Ha habido mucho ajetreo en estos últimos meses y mi cabeza me pide a gritos un poco de estabilidad. Dos mudanzas en 8 meses sin hacer nada de por medio que durase el tiempo suficiente como para crearte una rutina (aunque finalmente termines odiandola) hacen que tu cerebro empiece a arder.

Cuando estaba creando mi espacio en Madrid, decidi venirme a Galicia solo a pasar el verano, encontrar un trabajillo, y volverme a buscar la estabilidad ansiada en la ciudad soñada, pero...
Hay que elegir, sopesar pros y contras, valorar las nuevas circunstancias y... decidir.
Aun hay días, que me lamento por haber sido igual que siempre, pese a que me lo prometí, por haber cambiado mis planes una vez más. He de reconocer que me duele estar aqui despues de tantos años queriendo estar en Madrid y lo que me costó superar la cobardía para irme definitivamente. Aunque realmente simplemente cambié una cobardía por otra. Espero realmente afianzarme aquí, porque si no esta decisión va a pesarme mucho, muchisimo.

Y ahora aquí... se supone que tendría que sentirme como en mi casa, pero no es así. No encuentro mi rincón, ese sitio para sentarme cuando me agobio, o cuando simplemente no quiero hacer nada, ese rincón en el que sentirme protegido, sentirlo como mi espacio.

Ahora comparto mi vida con otra persona, y es muy bonito, pero ¡quita mucho tiempo! no encuentro el momento de hacer cosas para mi, mias, esas que hacía antes porque estaba sola, como simplemente sentarme a leer en mi habitación (ya no es mia, es de dos!), o estar entre mis libros, recuerdos, y en general, rodeada de mi vida (ahora todo eso está a 600kms o empaquetado en cajas porque no tengo sitio).
De hecho, hasta el viernes pasado no podía utilizar mi portatil y compartía ordenador, por lo que mis cosas (documentos, fotos, webs favoritas, etc...) no estaban al alcance.

El problema es que cuando vuelvo a mi casa sigo con la misma sensación porque mi vida ya no está alli, solo son recuerdos y además mi regreso solo es una visita, con lo que la relación con la familia se torna, a mejor en el sentido de que se estrechan lazos más si cabe debido a la distancia, y a peor porque ya no compartes las mismas cosas que antes y como antes.

Es inquietante esto... la novedad hace que sea intenso e ilusionante, pero cuando pasan unos meses empiezas a desear echar raices en algun sitio y volver a tener la sensación de estar como en casa.

Madrid te deseo, y Cantabria te quiero, pero aqui parece que he encontrado lo que siempre busqué en el terreno más importante de mi vida, ese que siempre ha sido mi punto debil: el amor.

lunes, 19 de octubre de 2009

Si tu eres feliz, yo soy feliz

Ahora mismo, 3 en punto de la mañana, me sorprendo con una idea de las mías...

Recuerdo con regodeo el día de hoy. Comida campestre en situación de dudosa higiene (barbacoa con los utensilios encontrados en el mismo monte) a lo que diré con gran sonrisa en la boca para no perder la costumbre de mis apelaciones al refranero español: "lo que no mata engorda", todo ello envuelto por una manada de perros, cada uno con sus respectivos dueños (menos mal).

Sorprendentemente, caminando cuesta arriba me invade la felicidad. Un sentimiento repentino lo suficientemente intenso como para sobresaltarme. Caigo en la cuenta de que me siento feliz porque mi perra está en un estado de éxtasis, inmersa en su gran día lleno de entretenimientos, con sus amigos, sus bellotas por el suelo para jugar, el bebedero de caballos para bañarse, cientos de palos que morder y ¡un chorizo que le ha caido de la barbacoa!... vamos, lo que viene siendo lo más de lo más para un perro.

Todo esto suena raro, pero lo voy a llevar a otro terreno, al que me ha hecho pensar... pues fácil sería ser feliz solo porque tu perro lo es, pero la realidad es que eso es tan primario como ser feliz solo porque tienes zapatos para no andar descalzo y magullarte los pies.

Hay multitud de personas que viven por y para hacer feliz a los demás, que se alimentan de una sonrisa, de unas palabras de gratitud, que se sienten realmente plenas con ver que otros son felices. Esto no crea gran problema de entrada: tu eres feliz, yo soy feliz, todos felices...
Pero... ¿no es el ser humano egoista por naturaleza y realmente se nutre de su propio beneficio? cuanto más beneficiado, más contento.
¿Como puedes ser feliz solo porque otra persona lo es? que le aporta al como ya hemos dicho egoista ser humano la felicidad de otra persona?
Coño...¿es ahora la felicidad contagiosa?

Me voy a dormir que creo que va a ser mejor, porque cuando mañana lo lea me plantearé si lo que es contagioso es la "inteligencia" de los perros y si durante el día de hoy se me ha pegado una cuanta.