jueves, 27 de noviembre de 2008

Huellas

Que pena da no entrar en una fase Bequeriana, en la que pudiera escupir palabras preciosas que todo el mundo recordase alguna vez.
La referencia a Bequer, viene ironicamente por todo el rollo patatero de su insufrible amor por la persona idealizada y bla bla bla... Bah... tonterías.

El caso es que, que bonito sería ser dueño de una frase, de una tan solo, que alguien alguna vez dijera recordandote a tí "Una vez me dijeron una frase que se me quedó grabada, y que gran verdad..." e hiciera referencia a algo que alguna vez dijiste y sirvió tanto como para quedarse aunque sea tan solo en la cabeza de esa persona.

Que bonito, que grande, que maravilloso sería poder decir algo que al escribirlo fuese digno de subrayar.

1 comentario:

Manu MAÑERO dijo...

Más bonito sería que fueran los demás quienes subrayaran lo que tú escribas, y sin hacértelo saber. Así es como se guarda de verdad la exclusividad, el anonimato, así es como se construyen las cosas especiales.
Con respeto a mi teoría del "algo después de la muerte", es sencilla de explicar. ¿Cómo podemos saber lo que hay después si no hemos muerto?
El hecho de que no tengamos manifestaciones objetivas y verosímiles de experiencias posteriores a la muerte no significa que éstas no existan. Lo que sí puede ser probable es que no estén regidas por las mismas normas que seguimos "en vida", y su transmisión sea complicada, difícil o imposible. Nunca hay que cerrarse a nada...